Harold Cortijo

Hay jóvenes que llegan a nuestros Clubes sin idea de sus propósitos, pero sí vienen llenos de talento y potencial a pesar de las condiciones en las que viven. Harold Cortijo arribó al Club de Loíza con una habilidad innata para el béisbol. En una tarde de travesuras plasmó su firma en una de la sillas del Club. Se metió en problemas.

En su transcurso por el Club fue parte del grupo de liderazgo que a través del deporte lo ayudó a ser ejemplo para los más pequeños. También descubrió la terapia física como carrera mientras continuaba desarrollando y formando su buen carácter. Esa misma firma que estampó en una silla la usó para aceptar ser parte de Major League Baseball. Hoy va en camino a cumplir su sueño de estar en las Ligas Mayores como lanzador.

El año pasado, Harold fue elegido por los Yankees de Nueva York en el Sorteo de Novatos de las Grandes Ligas. Ya tiene su educación asegurada y comenzó a ayudar y a proveer para su familia. Al final, aquella firma no fue un problema, sino la solución y la vía para una mejor vida para él, su familia y su comunidad.