
La salud emocional y la violencia juvenil
La violencia en la juventud no surge sin razón. Detrás de cada acto agresivo hay un grito silencioso, una historia marcada por la soledad, la falta de apoyo y la ausencia de espacios donde sentirse seguro. En Boys & Girls Clubs de Puerto Rico (BGCPR) lo entendemos profundamente. Sabemos que cuidar la salud emocional y mental de nuestros niños, niñas y jóvenes no es opcional; es el primer paso para que puedan crecer con propósito y construir un futuro sin violencia.
La salud emocional es mucho más que sentirse bien: es lo que permite a los jóvenes identificar sus emociones, manejar la ira, la tristeza o la frustración, construir relaciones desde el respeto y tomar decisiones que les protejan a ellos y a los demás. Cuando no reciben el apoyo necesario en casa, en la escuela o en la comunidad ese dolor interno puede transformarse en silencio, retraimiento, agresión o riesgos que muchas veces nadie vio venir.
Hay muchas causas que alimentan esa violencia: hogares donde hay gritos más que abrazos, la presión por encajar en entornos donde se valora lo superficial, la constante exposición a mensajes violentos en redes sociales y hasta en la música que consumen, letras que normalizan la agresión y la falta de empatía, además de la ausencia de ejemplos positivos que los inspiren a ser mejores. También se ha debilitado el sentido de comunidad: esa red de apoyo donde, antes, los vecinos cuidaban a los hijos del vecino como si fueran propios. Hoy, muchas familias viven aisladas por miedo a la crítica o al juicio, y eso ha hecho más difícil protegernos entre todos.
En BGCPR trabajamos para cambiar esta realidad. Lo hacemos a través de programas como AWARE, que llevamos a escuelas públicas en comunidades de San Juan, Arecibo, Bayamón y San
Lorenzo para promover el bienestar socioemocional, y prevenir y manejar situaciones de riesgo antes de que se salgan de control. También, a través del programa de Intervención, Desvió y Educación (IDEPR), que se implementa actualmente en Arecibo y en la comunidad de Luis Llorens Torres, brindamos intervención directa en situaciones de violencia y trauma, con un equipo especializado que trabaja de la mano con jóvenes y familias para atender de raíz las experiencias que impactan su estabilidad emocional y su desarrollo. Nuestros equipos están capacitados incluso en primeros auxilios psicológicos, lo que nos permite ofrecer apoyo inmediato, con sensibilidad y preparación, en momentos de crisis.
Además, sabemos que el entorno familiar es clave. Por eso, también trabajamos con las familias, promoviendo la crianza positiva y la validación de emociones, recordando que, aunque nuestros hijos ganen independencia en la adolescencia, el rol de padre y madre nunca se termina. Los jóvenes necesitan saber que hay adultos que están presentes, que los escuchan, y que les marcan límites con amor y claridad.
En nuestros Clubes, los jóvenes encuentran mucho más que talleres o tutorías: encuentran espacios seguros donde pueden ser ellos mismos, hablar de lo que sienten sin ser juzgados, recibir orientación profesional y construir relaciones sanas. Todo esto es esencial, pero no suficiente si se queda solo en nuestras paredes. La prevención de la violencia requiere una red más amplia.
Las escuelas, familias, organizaciones, comunidades… todos tenemos un rol importante. La educación en inteligencia emocional debe estar presente en los espacios educativos y de desarrollo, mientras que desde el hogar y la comunidad podemos apoyar ese aprendizaje, fortalecer redes de apoyo, facilitar el acceso a servicios de salud mental y dejar de normalizar lo que lastima.
No podemos seguir mirando solo la conducta; tenemos que preguntarnos qué hay detrás: qué
sienten nuestros jóvenes, qué necesitan, cómo los estamos acompañando. ¿Estoy haciendo lo suficiente? ¿Con mis hijos, con los jóvenes que me rodean, con la realidad de mi país? ¿O esta-mos cediendo espacio a la violencia por miedo o por indiferencia? En BGCPR seguimos creyendo y apostando a que sí se puede construir un Puerto Rico distinto. Un país donde cada niño, adolescente y joven tenga la oportunidad de vivir con dignidad, con esperanza y sin miedo. Únete a nuestra misión. Juntos, podemos transformar vidas, prevenir la violencia y construir un gran futuro para todos.
Por Zayra Cintrón, LCsW
Gerente del Pilar Social de BGCPR